¿Hacia dónde van los medios digitales?

Recientemente se escuchan demasiadas teorías referentes al futuro de los medios digitales. Sobretodo con cifras exageradas o fuera de contexto. El más reciente estudio del Instituto Reuters 2017 (http://www.digitalnewsreport.org) arroja hallazgos interesantes sobre la situación de los medios digitales,  y propiamente, el consumo de información por parte de la población mundial. Es cierto que existe un bajo nivel de credibilidad por parte de la ciudadanía pero… ¿por qué? ¿cuáles son las razones?

Para la realización de esta encuesta mundial se tomaron dos ejes temáticos y fueron los siguientes: 1). Si la sociedad está lista para el pago de noticias en línea, y bien, si existen vías para el “fondeo” financiero de medios; 2). Entender las razones o motivos por los cuales existe falta de confianza en los medios y las noticias que estos difunden. En esta última variante, asociada al bajo consumo de noticias, que es además, consecuencia de la viralización vía redes sociales de las denominadas fake news.

Sin embargo, hay que entender que el consumo de medios digitales varía según el país y continente, precisamente porque cada entidad cuenta con un modelo económico dominante. No es lo mismo el consumo de noticias en un país políticamente polarizado, que en otro donde sí existe un modelo social demócrata más o menos eficiente. Además, recordemos que las noticias e información, son un modo de producción cultural. En este sentido, los factores que determinan a las audiencias en Chile, Colombia, Perú, México, contienen rasgos culturalmente distintos a los de Europa o Asia.

CLAVES PARA ENTENDER AL PERIODISMO EN LA ERA DIGITAL

  • El estudio de Reuters (2017) anota que mundialmente existe un bajo nivel de confianza en el consumo de noticias en línea; en muchos países del mundo –sobretodo en los latinoamericanos– la polarización política e ideológica hace más notoria las confrontaciones entre las opiniones de medios digitales y tradicionales.
  • Los usuarios de internet, particularmente los más jóvenes, prefieren el uso de los motores de búsqueda para adquirir información. Estos usuarios son los que dominan el internet y su criterio está basado en temáticas específicas.
  • Sí, sabemos que la mayoría de los medios de comunicación enfrenta un periodo crítico en sus finanzas. Sin embargo, cada vez hay más disposición por parte de los usuarios en pagar por un servicio de noticias, siempre y cuando sea información “relevante” y “conveniente”. Además, ha decrecido el bloqueo de anuncios (ad blocks) en los consumidores.

Pero uno de los hallazgos que considero más importante es el declive en el uso de las redes sociales para adquirir información noticiosa primordialmente en Europa y Brasil, con excepción de Estados Unidos e Inglaterra, donde creció la participación de los usuarios en redes  y el consumo de noticias, a raíz de sus recientes procesos electorales. Es interesante ver que, existe una tendencia de abandonar las redes sociales en función del consumo de medios y noticias, entre estos países destacan: Brasil, Portugal, España, Suecia, Australia, Austria, Francia y Alemania. Se exponen los porcentajes en la siguiente imagen:

Fuente: Reuters (2017: 11)

LA DIGITALIZACIÓN DE LA NOTICIA EN MÉXICO

En el marco de América Latina el panorama es mucho más complejo,  fundamentalmente a raíz de procesos culturales distintivos. En términos tecnológicos la marcada brecha digital aún persiste en México. De casi 119.5 mil millones de habitantes según el INEGI (2017), la penetración de Internet apenas alcanza el modesto 56% (sí, los esfuerzos gubernamentales existen pero son insuficientes). El estudio de Reuters (2017) sostiene que la fuerza del mercado de medios mexicanos sigue  estando en la radio, televisión y prensa, con una tendencia a la alza en los medios digitales. Curioso además, que el cibermedio más visitado y asociado a la característica de “credibilidad” es el de Aristegui Noticias (aristeguinoticias.com), que está por encima de El Universal, Reforma y otros más.

Sin embargo, la fuerza del mercado de medios trasluce la visión neoliberal del Estado mexicano, que por cierto, es herencia del modelo de medios y periodismo de Estados Unidos. En este sentido, las grandes compañías de telecomunicaciones concentran la oferta de medios tradicionales (radio, televisión y prensa), los digitales (cibermedios) y  los servicios de telecomunicación, con esto me refiero a Televisa, América Móvil, Grupo Imagen, Grupo Radio Centro y Grupo Multimedios.

En el estudio de Reuters se añade, a medida de contexto, el riesgo inherente que conlleva hacer periodismo en México. Son cada vez más los casos de homicidios asociados a la práctica reporteril, pero existen otras formas veladas de represión, sobretodo con el denominado “abuso de la libertad de expresión” o los constantes despidos injustificados, las precarias condiciones laborales y las amenazas. Es evidente que el mercado mexicano concentra en muy pocos grupos mediáticos todo el poder de la opinión pública, restándole autonomía –y posibilidad de autofinanciamiento– a los periodistas más jóvenes.

Podemos concluir que las disparidades en el consumo de medios y la información, son cada vez más heterogéneas en el mundo, lo que obliga a los periodistas y medios, a ser capaces de evitar la premura característica del oficio digital a principios del siglo XXI para apostarle más a la calidad, veracidad y corroboración de datos. La profesión periodística, sin detrimento de sus valores normativos, tiene la misión compleja de reivindicar su utilidad social en la era digital donde la polarización ideológica es mucho más visible y poco nítida.

El panorama será muy complicado porque esta apertura y ciudadanización de la información, puede ser abanderada por grupos políticos de poder que posicionen contenido falso en las redes, ocurrió en Estados Unidos, y México no puede estar ajeno a esta realidad social. El hecho de que cualquier persona o compañía pueda promover, vender o tergiversa información, hace más necesaria que nunca, la labor de periodistas capaces, y dispuestos a corroborar los datos. En este sentido, la sociedad digital deberá ser mucho más crítica a la hora de recibir contenido en internet y no dejarse llevar por las falsas pasiones ideológicas que tanto gustan.

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