Reflexión teórica de por qué me aburren las redes sociales

Reflexión teórica de por qué me aburren las redes sociales

Desde hace algunos meses he experimentado una sensación extraña: las redes sociales dejaron de ser divertidas para mi. Quizá ahora las observo con otros ojos, pero supongo que no soy la única. Me refiero a las personas que hemos estado activas en la world wide web desde sus inicios, precisamente a partir de la explosión que surgió en los noventas hasta la actualidad.

Son más de 20 años en donde han ido y venido innumerables tipos de redes sociales: Live Journal, Fotolog, MySpace, hasta pasar por Hi5 y llegar a lo que ahora conocemos como Facebook, Twitter… y evolucionar a estos móviles que integran grupos de chats instantáneos e interconectados con otras plataformas.

En realidad… no sólo reflexiono sobre la parte técnica y operativa que llega con el internet, y que por cierto, cambia a la velocidad de la luz porque hasta uno mismo puede perderse en un mar de posibilidades, tan imposibles de realizar con el tiempo disponible: ¿realmente hablamos con nuestros miles de amigos y seguidores? ¿realmente leemos las miles de cuentas que seguimos? ¿somos capaces de utilizar todas las funciones disponibles con total racionalidad?

Leyendo a los profetas de sillón, me refiero a esas voces que tienen espacios importantes en medios o millones de seguidores, suelen utilizar su posición para desafiar al campo del internet en dos sentidos muy distintos pero conectados: A). Las redes sociales son la brújula que determina la percepción sobre x acontecimiento en la sociedad; B). Las redes sociales reflejan y/o promueven la realidad social en términos generales (sean buenos o malos).

Estos argumentos por demás simplistas, los podemos encontrar de forma reiterada y reiterada en las columnas, artículos, es decir, en la comentocracia mexicana. A medida personal, no puedo permitirme ser tan desafiante para decirles lo que realmente está ocurriendo con el internet o las redes sociales, mucho menos, intentar hacerlo a partir de un caso determinado que por azares del destino llegó al sesgo de mis propias cuentas… 

Aunque sí me gustaría detallar algunas particularidades que observo. En primer punto, existe una infoxicación (entendida como la cantidad de información más allá de lo humanamente posible de digerir) que trae la modernidad líquida,  utilizada por Bauman (2003) para acotar a la sociedad actual: rápida, que se nos escapa de las manos en un abrir y cerrar de ojos. Sin tiempo y carente de una torre de control.

La idea de Bauman sobre la modernidad líquida, la traslado al campo del internet o las redes sociales, y la asemejo con la modernidad o sociedad del click, es decir, la obsesión por consumir y producir contenido… tanto así lo hacemos, que quizá se pierde la intención de por qué lo hacemos. Estamos siendo arrastrados por la velocidad y las tendencias hegemónicas que se nos imponen: ciertas redes sociales, horarios, temáticas, cuentas y/o usuarios, medios de comunicación, por mencionar algunos tópicos.

En un segundo punto, dejando atrás la ingenuidad, el internet es un campo de poder a raíz de la producción de contenido intelectual –artístico, de entretenimiento y ocio– por lo cual dentro de estas plataformas, y retomando a Bourdieu (2002) existen grupos legítimos (instituciones consolidadas) o ilegítimos (ciudadanos comunes o usuarios anónimos) que juegan dentro de estos espacios virtuales y pueden ser dominados o proponerse dominar. Esto dependerá únicamente de su posición dentro del campo de poder virtual, o bien, de consolidarse para conseguirlo (conseguir más followers, comprar publicidad en Facebook e influir a los demás).

Por tanto, volviendo a la idea de los profetas de sillón de que las redes sociales son la brújula de los sentimientos de la Nación Mexicana –en el sentido poético post-revolucionario– puede tambalear cuando se desvela que los usuarios no cuentan con una posición homogénea dentro del campo del internet o las redes sociales. En la realidad, la mayoría de los mexicanos tienen IFE ¿no? pero en lo virtual, en internet, no todos tienen el mismo impacto, ni los mismos datos sobre sí mismos, ni el mismo nivel de acceso, y mucho menos –en esto hago hincapié– el mismo grado de apropiación y habitus sobre el uso de x o y  plataforma virtual.

Ahora, aquí es donde entra un punto muy complejo porque las redes sociales pueden reflejar, en mi opinión, una parte de la acción social en términos de promover ciertas posiciones o intereses –sean causas nobles o discriminatorias– pudiendo ir desde protestas, quejas hacia los gobiernos, movimientos por la defensa de los animales, inclusive, legítimas o ilegítimas (en el sentido de instituciones o grupos independientes) pero no son determinantes para todo México, y tampoco son, necesariamente, constantes en el tiempo. Por tanto, no todas estas acciones son socialmente significativas para la sociedad.

Considero que la gran confusión en la actualidad sobre las redes sociales y su uso, dentro del campo del internet, es que los consumidores, me refiero a los usuarios genéricos (que no se dedican a labores de comunicación, tecnología, investigación o ingeniería) aún no dimensionan que –en México y posiblemente en América Latina– estamos ante un proceso de convergencia tecnológica, y también de habituación sobre el uso que queremos darle a estas nuevas herramientas.

¿Las queremos para divertirnos o educarnos? ¿las queremos para vigilar al poder o sentirnos vigilados por nuestros compañeros de vecindarios?  ¿las queremos para vender o consumir un producto? a cada interés le corresponderá una respuesta distinta. Una estrategia, posición y práctica muy particular, que integrará a sus entes dominados y dominantes. En el sentido del marketing digital, esto se entiende como nichos de mercado, y desde la perspectiva sociológica, tenemos a las ciber-culturas o grupos sociales emergentes.

Podría atreverme a decir que cada sociedad –país o continente– y por tanto cada grupo según sus rasgos identitarios o características, tiene una apropiación distinta para esta nueva extensión de nuestra humanidad –en el sentido más MacLuhaniano posible– entonces, los dispositivos móviles u ordenadores se pueden fusionar con nosotros mismos, con nuestros habitus racionales o irracionales. Con nuestras emociones y actitudes, desde aquellas que pudiesen ser más nobles hasta las más miserables.

Pero de algo estoy casi segura –y digo casi porque puedo equivocarme– cada grupo o persona vive un proceso de apropiación tecnológico muy distinto. Por eso también el nivel de comunicación en términos de emisor-receptor suele ser tan disparatado, porque de pronto estamos ante un mundo que aspira a la inmediatez y al uso de códigos de lenguaje –el hipertexto, por ejemplo– que es relativamente novedoso… El gran ejemplo son los memes ¿ no? les aseguro que existen memes incomprensibles para nosotros porque carecemos del contexto para el que fueron diseñados.

Sin duda… es un tema amplio que merece más allá de unas cuantas cuartillas en un blog. Volviendo al punto inicial: ¿Por qué entonces me aburrieron las redes sociales? quizá en el sentido auténticamente pos-moderno… pertenezco a una generación que vivió desde la tecnología hacia la realidad. Ahora, bajo una perspectiva filosófica, considero más atractivo vivir desde la realidad y para la realidad.  Se siente bien dejar las prisas de la modernidad líquida y aprovechar el tiempo.

El tiempo –en cualquier plano histórico– merece no escaparse de las manos. Inclusive, siendo un poco más románticos: ¿y si dejamos las redes sociales y volvemos a vernos? (parafraseando al gran artista mexicano @Watchavato).

Referencias:

Bourdieu, P. (2002). Campo de poder, campo intelectual. Editorial Montessor.

Bauman, Z. (2003). Modernidad líquida. Fondo de cultura económica.

4 thoughts on “Reflexión teórica de por qué me aburren las redes sociales

  1. Qué te cuesta amiga. Qué te cuesta escribirnos. Somos tus fans y nos dejas sin tus escritos. Me encantó.

  2. Pingback:

  3. Estoy maravillado de encontrar este blog. Quería daros las gracias por postear esta genialidad. Sin duda he gozado cada pedacito de ella. Os te tengo agregados para ver más cosas nuevas de este blog .

    • ¡Muchas gracias! no escribo tan seguido… pero prometo lo haré. Saludos.

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